UN AS EN LA MANGA: LA SENCILLEZ
Es más fácil acertar en la decoración cuando los muebles básicos -en el caso del salón, el sofá, la mesa de centro o el aparador- son piezas de diseño sencillo.
1. Un sofá con tapicería lisa es más agradecido que uno estampado, ya que podrás elegir los cojines sin temor a que los motivos no encajen entre sí.
2. Un sofá con tapicería clara ofrece más posibilidades que una de color llamativo (rosa, naranja, verde…), ya que podrás añadir a tu salón una butaca o una alfombra en un tono intenso sin preguntarte: ¿combinará? El color menos problemático para el sofá, sin duda, es el blanco, seguido del gris claro.
3. Un aparador o una mesa de centro discretos -de líneas sencillas- te dejarán libertad para añadir muebles de cualquier estilo en el futuro sin necesidad de cambiar toda la decoración. Las apuestas seguras: muebles sin adornos, con diseños básicos. ¿Qué acabados resultan más fáciles de combinar? El color blanco y las maderas claras, como roble o haya.
BUSCA LA LUZ
Una habitación oscura parece más pequeña. Además, la falta de luz hace que incluso los detalles en tonos vivos resulten apagados y tristes. Aunque no tengas un ventanal de suelo a techo, existen trucos para lograr que un ambiente parezca más luminoso.
1. Pinta el techo y al menos tres paredes en color blanco: reflejan la luz natural y la multiplican.
2. Viste la ventana con una cortina o un estor blanco. La idea es que maticen la luminosidad, no que la corten el paso.
3. Si el suelo es oscuro, busca alfombras claras que lo iluminen. Si tienen textura (lana, pelo largo, fibras…), lograrás que el ambiente, además de luminoso, resulte acogedor y cálido.
ANALIZA CENTÍMETRO A CENTÍMETRO
Cuando imaginamos cómo decorar una habitación, tendemos a pensar «aquí pondré el sofá; allí, la mesa de comedor…» Pero el espacio visual no es lo mismo que el espacio real. Antes de comprar cualquier mueble, acércate a las paredes y míralas con atención.
1. ¿Hay algún radiador? Entonces no podrás colocar el sofá o el aparador, ya que quedarán alejados de la pared. Cualquier mueble deberá comenzar justo a continuación del radiador.
2. ¿Dónde está la entrada del teléfono o de la antena de tv? Su presencia condicionará la distribución, ya que tu televisor (y el mueble sobre el que piensas colocarla) debería quedar junto a la toma de la antena. Pero no te desesperes: si no te gusta dónde está ubicada, siempre la puedes trasladar.
3. ¿Tiene algún retranqueo, por muy pequeño que sea, o sobresale ligeramente un pilar? Cualquier irregularidad de la pared te impedirá adosar a ella una librería, ya que el espacio que quedará detrás resulta muy antiestético.
NINGÚN MUEBLE DEBE ESTAR SOLO
Fíjate en esta imagen. Ahora tapa con la mano el cuadro y los jarrones colocados sobre el aparador, para eliminarlos visualmente. ¿A que pierde encanto? Una casa bien decorada no es sólo aquella que incluye muebles vistosos, sino la que añade un plus de estética con pequeños detalles. No es cuestión de abarrotar la superficie, basta con un complemento para que ningún mueble quede «desnudo». Los recursos que siempre tienen éxito son:
1. En el caso de una mesa auxiliar, una lámpara. Lo ideal: que su base sea pequeña para que no ocupe toda la superficie, como un flexo.
2. Sobre una mesa de centro: en un extremo, un libro tamaño A4 con una portada vistosa (los de arte y viajes suelen ser muy decorativos); y en el extremo opuesto, un jarrón de tamaño medio (los que superan los 25 cm de altura son más difíciles de integrar).
3. En un aparador bajo, aplica el mismo criterio que para la mesa de centro, pero coloca un par de jarrones en lugar de uno solo.
4. Sobre un aparador alto, como el de la imagen, coloca una composición de jarrones de tamaño medio (dos o tres, con alturas escalonadas) o un par de velas.